lunes, 22 de julio de 2013

Los portadores de sueños - Gioconda Belli


 
 
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores;
 hombres y mujeres que no soñaron
 con la destrucción del mundo,
 sino con la construcción del mundo
 de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.
detrás de su apariencia cotidiana
guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua al corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales tuvieron algo que ver con esto,
la verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especimenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento,
de todas partes venían a impregnarse de su aliento,
de sus claras miradas,
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar

porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.

Gioconda Belli

sábado, 26 de enero de 2013

La Historia de una caballo que era bien bonito - Aquiles Nazoa

Ilustraciòn: Felipe Garcìa
 
 
 
Yo conocí un caballo que se alimentaba de jardines.

Todos estábamos muy contentos con esa costumbre del caballo; y el caballo también porque como se alimentaba de jardines, ...cuando uno le miraba los ojos las cosas se veían de todos los colores en los ojos del caballo.

Al caballo también le gustaba mirarlo a uno con sus ojos de colores, y lo mejor del asunto es que con los ojos de ese caballo que comía jardines se veían todas las cosas que el caballo veía, pero claro que más bonitas, porque se veían como si tuvieran siete años. Yo a veces esperaba que el caballo estuviera viendo para donde estaba mi escuela. El entendía la cosa y miraba para allá, y entonces mi hermana Elba y yo nos íbamos para la escuela a través de los ojos del caballo.

¡Qué caballo tan agradable!

A nosotros cuando más nos gustaba verlos era aquellos domingos por la mañana que estaban tocando la retreta y ese caballo de colores llegaba por ahi vistiéndose de alfombra por todas partes que pasaba.

Yo creo que ese caballo era muy cariñoso. Ese caballo tenía cara de que le hubiera gustado darle un paseíto a uno, pero quien se iba a montar en aquel pueblo en un caballo como ese, pues a la gente de ahí le daba pena; ahí nadie tenía ropa aparente.

Como sería de bonito ese caballo que con ese caballo se alzó Miranda contra el gobierno porque se inspiró en el tricolor de sus labios y en el rubio de sus ojos.

Ese caballo si se veía bonito cuando estaban tocando ahí esa retreta y el Señor Presidente de la Sociedad de Jardineros lo traía para que se desayunara en la plaza pública.

Que caballo tan considerado. Ese caballo podía estar muy hambriento, pero cuando los jardineros lo traían para que se comiera la plaza, el sabia que en el pueblo había mucha gente necesitada de todo lo que alli le servían, y no se comía sino a los músicos.

Y los músicos encantados. Como el caballo estaba lleno de flores por dentro, ellos ahí se sentían inspirados y se la pasaban tocando música dentro del caballo.

Bueno, y como el caballo se alimentaba de jardines y tenía todos los colores de las flores que se comía, la gente que pasaba por ahí y lo veía esperando que los jardineros le echaran su comida decían: míreme ese caballo tan bonito que está ahí espantándose las mariposas con el rabo.

Como sería de bonito ese caballo que con ese caballo se alzó Miranda contra el gobierno porque se inspiró en el tricolor de sus labios y en el rubio de sus ojos.

Y el caballo sabía que decían todo eso, y se quedaba ahí quietecito sin moverse para que también dijeran que aquel caballo era demasiado bonito para vivir en un pueblo tan feo, y unos doctores que pasaron lo que dijeron es que lo que parecía ese caballo es que estaba pintado en el pueblo.

¡Así era de bonito ese caballo!

Todo el mundo era muy cariñoso con ese caballo tan bonito, y más las señoras y señoritas del pueblo, que estaban muy contentas con aquel caballo que se alimentaba de jardines. ¿No ve que como consecuencia de aquella alimentación lo que el caballo echaba por el culito eran rosas?

Así, cuando las damas querían adornar su casa o poner un matrimonio, no tenían más que salir al medio de la calle y recoger algunas de las magníficas rosas con que el caballo le devolvía sus jardines al pueblo.

Una vez en ese pueblo se declaró la guerra mundial, y viendo un general el hermoso caballo que comía jardines, se montó en él y se lo llevó para esa guerra mundial que había ahí, diciéndole: mira caballo, déjate de jardines y de maricadas de esas y ponte al servicio de tal y cual cosa, que yo voy a defender los principios y tal, y las instituciones y tal, y el legado de yo no se quien, y bueno, caballo, todas esas lavativas que tu sabes que uno defiende.

Apenas llegaron ahí a la guerra mundial, otro general que defendía el patrimonio y otras cosas así, le tiró un tiro al general que estaba de este lado de la alcabala, y al que mató fue al caballo que se alimentaba de jardines, que cayo a tierra echando una gran cantidad de pájaros por la herida porque el general lo había herido en el corazón.

La guerra por fin tuvo que terminarse porque si no hubiera quedado a quien venderle el campo de batalla.

Después que terminó la guerra, en ese punto que cayó muerto el caballo que comía jardines, la tierra se cubrió de flores.

Una vez venía de regreso para su pueblo uno que no tenía nombre y estaba muy solo y había ido a recorrer mundo buscando novia porque se sentía bastante triste, ¿no ve que le mataron hasta el perro con eso de la defensa de los principios y tal?, y no había encontrado novia alguna porque era muy pobre y no tenia ninguna gracia.

Al ver ese reguero de flores que había ahí donde había muerto el caballo que comía jardines, el hombre cogió una de su gusto y se la puso en el pecho. Cuando llegó al pueblo encontró a su paso una muchacha que al verlo con su flor en el pecho, dijo para ella misma: que joven tan delicado que se pone en el pecho esa flor tan bonita. Hay cosas bonitas que son tristes también, como esa flor que se puso en el pecho ese joven que viene ahí. Ese debe ser una persona muy decente y a lo mejor es un poeta.

Lo que ella estaba diciendo dentro de ella con ese asunto, el hombre no lo escuchó con el oído, sino como lo oyó fue con esa flor que tenía en el pecho.
Eso no es gracia; cualquiera pude oír cosas por medio de una flor que se ha puesto en el pecho. La cuestión es que uno sea un hombre bueno y que reconozca que no hay mayores diferencias entre una flor colocada en el pecho de un hombre y la herida de que se muere inocentemente en el campo un pobre caballo.

Qué iba a hacer, le regaló a aquella bonita muchacha la única cosa que había tenido en su vida, le regaló a la muchacha aquella flor que le servía a uno para oír cosas: ¿quién con un regalo tan bueno no enamora inmediatamente a una muchacha?

El día que se casaron, como el papá de ella era un señor muy rico porque tenía una venta de raspado, le regaló como veinticinco tablas viejas, dos ruedas de carreta y una moneda de oro.

Con las veinticinco tablas el hombre de la flor se fabricó una carreta y a la carreta le pintó un caballo, y con la moneda de oro compro una cesta de flores y se las dio de comer al caballo que pinto en la carreta, y ese fue el origen de un cuento que creo haber contado yo alguna vez y que empezaba: "Yo conocí un caballo que se alimentaba de jardines"

viernes, 16 de noviembre de 2012

El arquero de la luna

 

Muy niño tomó la decisión de clavarle una flecha a la luna.
Casi todas las noches salía de su casa, en secreto, armado con su arco y sus flechas y apuntaba hacia arriba con mucho cuidado, con paciencia, con tesón, seguro de que algún día lo lograría.
Nunca consiguió llegar a la luna, pero se convirtió en el mejor arquero de la Tierra.


Casanova López



jueves, 8 de noviembre de 2012

Aquel hombre... Jairo Aníbal Niño


Aquel hombre creía que todo se vendía y que todo se compraba. un día su esposa le dio un hijo y el hombre esperó con impaciencia a que el tiempo le diera al niño la capacidad de pedirle muchas cosas y a él la satisfacción de enseñarle a negociar todos y cada uno de sus antojos.
Llegado el momento, el hombre lo invitó a que le presentara la lista de solicitudes. el niño pidió el telón de los atardeceres, la clave de sol, un aerolito, las cosquillas que sintieron en la boca de los estómagos los astronautas que descendieron por primera vez en las praderas de la luna, el bosque de los abrazos, un curso de idiomas para saber qué dicen el baile de las colas de los perros, las lenguas de agua que murmuran en los troncos de los árboles y las palabras fosforecentes que cantan en los ojos de los gatos, la corriente eléctrica generada por los besos, un ratón de computador que le enseñe a evitar las ratoneras de las respuestas y que en cambio lo conduzca siempre al queso de las preguntas, y un poco del sonido del mar con la posibilidad de colocarlo en el interior de una concha de caracol. El hombre no supo qué hacer porque esas cosas no las vendían en ninguna parte.
Su mujer, entonces, lo llevó de la mano al almacén de la infancia.


Jairo Anìbal Niño
 
 

domingo, 8 de abril de 2012

Fragmento de Los Domingos

Julie Paschkis


A veces el domingo es como un nido.
A veces su inocencia, la simpleza de sus calles vacías, de su cielo
parece que va a hablarnos, a otorgarnos
una revelación
imponderable.



Piedad Bonnett

martes, 6 de marzo de 2012

El Hombre imaginario Nicanor Parra

Mehrdad Zaeri

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.
Nicanor Parra

lunes, 13 de febrero de 2012

Los portadores de sueños - Gioconda Belli



En todas las profecías
está  escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan
que el hombre creará  su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.

Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y  las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras
de catástrofes.

Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de
utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua
el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.

De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también habia engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales
Tuvieron algo que ver con esto,
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.

Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos - imprimían las grandes
rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes
en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos - imprimían las grandes
rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus
discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.

Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.

Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías.

Gioconda Belli

miércoles, 18 de enero de 2012

El Padre Wuytack - Gonzalo Fragui


Conocí al padre Wuytack recientemente en la presentación del libro de Luis Angulo Ruiz, Francisco Wuytack, la revolución de la conciencia. Allí el padre contó esta anécdota:
- Yo vivía en Rancho Negro, en el barrio El Carmen, antes de mi primera expulsión. Yo lo llamaba así porque las latas de zinc estaban pintadas con asfalto. Yo sólo tenia allí mi cama y unos baúles con algunas cositas que habìa traìdo de Bélgica. Como llegaba tarde todas las noches, un día me encontré que habían abierto el rancho, habían vaciado los baúles y me habían dejado sin cama. Yo dije: "esto no es un robo, es sólo un cambio de propiedad. Se la llevó alguien que la necesitaba más". Así que puse una tabla y allí dormí aquella noche y las siguientes. Un día vinieron a verme unos amigos y me preguntaron: "¿y tù duermes en una tabla?, ¡no puede ser!". Eran los mismos que se habían llevado mi cama. Yo les dije: "No hay problema, ya me acostumbré". Pero ellos insistieron: "No, no puede ser". Un día que yo cumplía años me estaban esperando con una torta y una cama. Después me di cuenta que era la mía. Incluso la habían pintado.
Eso sucede sólo en Venezuela.



Gonzalo Fragui

martes, 3 de enero de 2012

Paz - Pablo Neruda



PAZ para los crepúsculos que vienen,
paz para el puente, paz para el vino,
paz para las letras que me buscan
y que en mi sangre suben enredando
el viejo canto con tierra y amores,
paz para la ciudad en la mañana
cuando despierta el pan, paz para el río
Mississippi, río de las raíces:
paz para la camisa de mi hermano,
paz en el libro como un sello de aire,
paz para el gran koljós de Kíev,
paz para las cenizas de estos muertos
y de estos otros muertos, paz para el hierro
negro de Brooklyn, paz para el cartero
de casa en casa como el dia,
paz para el coreógrafo que grita
con un embudo a las enredaderas,
paz para mi mano derecha,
que sólo quiere escribir Rosario:
paz para el boliviano secreto
como una piedra de estaño, paz
para que tú te cases, paz para todos
los aserraderos de Bío Bío,
paz para el corazón desgarrado
de España guerrillera:
paz para el pequeño Museo de Wyoming
en donde lo más dulce
es una almohada con un corazón bordado,
paz para el panadero y sus amores
        y paz para la harina: paz
        para todo el trigo que debe nacer,
        para todo el amor que buscará follaje,
        paz para todos los que viven: paz
        para todas las tierras y las aguas.

Yo aquí me despido, vuelvo
a mi casa, en mis sueños,
vuelvo a la Patagonia en donde
el viento golpea los establos
y salpica hielo el Océano.
Soy nada más que un poeta: os amo a todos,
ando errante por el mundo que amo:
en mi patria encarcelan mineros
y los soldados mandan a los jueces.
Pero yo amo hasta las raíces
de mi pequeño país frío.
Si tuviera que morir mil veces
allí quiero morir:
si tuviera que nacer mil veces
allí quiero nacer,
cerca de la araucaria salvaje,
del vendaval del viento sur,
de las campanas recién compradas.
Que nadie piense en mí.
Pensemos en toda la tierra,
golpeando con amor en la mesa.
No quiero que vuelva la sangre
a empapar el pan, los frijoles,
la música: quiero que venga
conmigo el minero, la niña,
el abogado, el marinero,
el fabricante de muñecas,
que entremos al cine y salgamos
a beber el vino más rojo.

Yo no vengo a resolver nada.

Yo vine aquí para cantar
y para que cantes conmigo.

PABLO NERUDA

sábado, 3 de diciembre de 2011

Àngeles - Iliana Hernàndez Arce



ÀNGELES

Hay ángeles sin cielo que de tan cotidianos, se ha vuelto cristalina su presencia para muchos. Son hombres, mujeres y niños que vuelan entre nubes de polvo; que con sus manos y su tímido estar, recolectan de nuestras calles las tristes materias que olvidamos en un jardín, que se fugan de nuestros autos y de nuestras manos en cualquier rincón. Y es extraño que no podamos escuchar su sonora presencia en acecho de una lata, una botella, un papel... ni podamos ver a esos seres de luces antiguas que se mantienen de pie a pesar nuestro. Son poemas sociales que no leemos, ángeles en desvelo para quienes el bienestar de otros les representa apenas un mísero ingreso y para nosotros (sociedad) una certeza ciega.

Iliana Hernàndez Arce

tomado de POESA-R15

viernes, 2 de septiembre de 2011

Mi Padre terco - Enrique Hernández DJesús

MI PADRE TERCO
Mi padre me dijo

"Hijo por qué no estudias plomería

Yo me quedé callado pero eso no me gustó mucho

Mi padre era patinador

y desde el día en que resbaló

y cayó al suelo y se rompió una pierna

y los médicos dijeron

que tenían que cortársela

llevó a la casa una jaula

allí metió cuarenta y tres gatos

a las seis semanas eran cuarenta y nueve

al pasar varios años había como doscientos diez

Pero un día mi padre no podía aguantar esos gatos

Y deliraba y decía

"Los gatos se comieron mi pierna"

Mi padre alquiló un camión y sobre él montó

A todos los gatos

Se los llevó a una ciudad como a quince horas

De nuestro pueblo

Allí los dejó

Pero los gatos todos los gatos regresaron

Y mi padre tuvo que aceptarlos de nuevo

A mi padre no le gustó la casa

Y por necesidad compró una más grande

Compró también ocho gallinas y doce conejos

Desarmó la jaula de los gatos y allí metió

Como ochenta y nueve loros y trece guacamayos

Yo nunca le reclamé

Ni le dije nada a mi padre

De tantos gatos loros y guacamayos

Ni siquiera me dio valor hablarle

De los conejos

Ni le pregunté por qué organizaba

Campeonatos de metras con sus amigos

En el patio que estaba detrás de la casa

Vivir así era insoportable

Pero yo nunca le dije nada a mi padre

Una vez se formó un gran lío por dos metras

Y todos los del equipo se agarraron a golpes

Por tres meses mi padre se olvidó

De jugar a las metras

Y de nuevo comenzó con los campeonatos

Yo recuerdo

Que él organizaba cinco equipos

La única condición que les ponía

Era que las metras estuviesen nuevas

En la entrada de la casa había un cartel

Que decía


No se aceptan metras usadas


El campeonato duraba dos o tres días

Y eso se realizaba cada dos o tres meses

Por lo general el equipo de mi padre

ganaba siempre

debe haber sido por lo del conocimiento del terreno


y sin embargo yo nunca le dije a mi padre nada


a mí me daba la impresión

de que estábamos

cada uno en una cosa diferente

pero el día que mi padre me dijo



"Voy a seguir haciendo estas cosas

creo que a mí me gusta ser así

y si un día de éstos no me encuentras

no te preocupes

es que me he transformado en gato

los gatos hijo mío no tienen

preocupaciones grandes

ni siquiera tienen problemas en el amor

conmigo ninguna mujer quiere hacer el amor

porque tengo una pierna cortada

eso lo hicieron los gatos

pero e ellos no les pasa eso

hijo mío por qué no aprendes plomería

con esa profesión vas ganar mucho dinero"

cuando mi padre me dijo eso

me di cuenta que mi padre estaba loco

deliraba mi padre

mi padre deliraba

o mi padre era terco

porque desde ese día

en que me marché de casa

me decía

"hijo mío aprende plomería"


mi padre terco

terco mi padre

quería que fuera plomero


después me fui de casa

me dediqué a otras cosas

trabajaba limpiando carros de helados

en puesto de buhoneros

limpiando automóviles modernos

vendiendo flores

de mesonero

otras veces vendía la prensa

o repartía leche en una bicicleta de la compañía

era portero de los cines

después secretario en una oficina

ascensorista

vendedor de lotería

apostador de caballos

pero no quise estudiar plomería


una mañana andaba

por la gran avenida

después de muchos años

de no saber de mi padre

y veo venir un hombre

que cargaba paquetes de basura

y llevaba amarrados con cuerdas a tres perros

tenía una barba toda descuidada

y verdaderamente una cara de loco

me acerco más y veo que la falta una pierna

entonces pensé

se parece a mi padre

lo agarré y lo abracé

y me dijo

"hijo he visto en la prensa

que eres un gran plomero
"


Enrique Hernández DJesús

martes, 26 de julio de 2011

Otro poema de los dones - Jorge Luis Borges



Gracias quiero dar al divino
laberinto de los efectos y de las causas
por la diversidad de las criaturas
que forman este singular universo,
por la razón, que no cesará de soñar
con un plano del laberinto,
por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
por el amor, que nos deja ver a los otros
como los ve la divinidad,
por el firme diamante y el agua suelta,
por el álgebra, palacio de precisos cristales,
por las místicas monedas de Ángel Silesio,
por Schopenhauer,
que acaso descifró el universo,
por el fulgor del fuego,
que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
por la caoba, el cedro y el sándalo,
por el pan y la sal,
por el misterio de la rosa,
que prodiga color y que no lo ve,
por ciertas vísperas y días de 1955,
por los duros troperos que en la llanura
arrean los animales y el alba,
por la mañana en Montevideo,
por el arte de la amistad,
por el último día de Sócrates,
por las palabras que en un crepúsculo se dijeron
de una cruz a otra cruz,
por aquel sueño del Islam que abarcó
mil noches y una noche,
por aquel otro sueño del infierno,
de la torre del fuego que purifica
y de las esferas gloriosas,
por Swedenborg,
que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
por los ríos secretos e inmemoriales
que convergen en mí,
por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
por la espada y el arpa de los sajones,
por el mar, que es un desierto resplandeciente
y una cifra de cosas que no sabemos,
por la música verbal de Inglaterra,
por la música verbal de Alemania,
por el oro, que relumbra en los versos,
por el épico invierno,
por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos,
por Verlaine, inocente como los pájaros,
por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
por las rayas del tigre,
por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
por la mañana en Texas,
por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
por Séneca y Lucano, de Córdoba,
que antes del español escribieron
toda la literatura española,
por el geométrico y bizarro ajedrez
por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
por el olor medicinal de los eucaliptos,
por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
por el olvido, que anula o modifica el pasado,
por la costumbre,
que nos repite y nos confirma como un espejo,
por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
por la noche, su tiniebla y su astronomía,
por el valor y la felicidad de los otros,
por la patria, sentida in los jazmines
o en una vieja espada,
por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
por el hecho de que el poema es inagotable
y se confunde con la suma de las criaturas
y no llegará jamás al último verso
y varía según los hombres,
por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos
por morir tan despacio,
por los minutos que preceden al sueño,
por el sueño y la muerte,
esos dos tesoros ocultos,
por los íntimos dones que no enumero,
por la música, misteriosa forma del tiempo.



Jorge Luis Borges

jueves, 7 de julio de 2011

Yo, mi escondite - Ramòn Querales





Yo, mi escondite

Por verde de los árboles
dejo de mirar los árboles;
por oler el aroma de la rosa
y ver sus colores
paso desapercibida la rosa;
por oír el canto de los pájaros
y admirar sus colores
y envidiar sus vuelos
desconozco aún el más comùn
de los pájaros;
por ver el agua
se me escapa el río,
como la playa y las olas
y las velas y los peces
me ocultan el mar
y las luces y los carros,
las torres, la gente,
los puentes y túneles
no me permiten ver la ciudad.

Como yo
que en mis miedos y dudas,
verdades, mentiras,
afectos y odios,
remordimientos y olvidos,

me oculto.

Ramón Querales

Los que soñamos - Reynaldo Pèrez Sò

Los que soñamos
sentimos el sueño más hermoso

nos morimos temprano
porque no somos sueños
ni pájaros
y el aire nos pesa

sin embargo con todo
volvemos cada noche

para morirnos de otro sueño.

Reynaldo Pèrez So

miércoles, 29 de junio de 2011

Caída del cielo - Armando José Sequera


Caída del cielo

Poco después de casarse con la tía Petra, el tío Ramón Enrique se hallaba una noche rezando para sucediera un milagro y pudieran hallar vivienda, porque le habrían pedido desocupación de la casa donde vivían.
En eso una luz enorme pasó sobre su cabeza y le sancochó las plegarias. En el patio se escuchó un estruendo y las cuatro gallinas que tenídaan armaron un alboroto.
Cuando el tìo y la tìa fueron a ver, encontraron un meteorito en el fondo de un cràter y cerca de éste cuatro huevos cocidos que las gallinas acababan de poner, asustadas.
Durante mes y medio el tío Ramòn Enrique llenó el crater de hielo para enfriar el espacio y, tan pronto la pudo tocar, la sacó y la vendió.
Con el dinero comprò esta enorme casa donde vivimos, que por eso se llama "Caìda del cielo"

Armando José Sequera

sábado, 25 de junio de 2011

El enemigo verdadero - Jairo Anibal Niño


EL ENEMIGO VERDADERO...

 Un día me encontré cara a cara con un tigre y supe que era inofensivo.
En otra ocasión tropecé con una serpiente cascabel
y se limitó a hacer sonar las maracas de su cola y a mirarme pacíficamente.
Hace algún tiempo me sorprendió la presencia de una pantera
y comprobé que no era peligrosa.
Ayer fui atacado por una gallina, el animal más sanguinario
y feroz que hay sobre la tierra.
Eso fue lo que le dijo el gusanito a sus amigos.

Jairo Aníbal Niño

jueves, 23 de junio de 2011

Chireles - Eduardo Sanoja


En el dar sin esperar recibir
está la supervivencia superior:
la anónima

-o-

Somos un recuerdo
de nuestro propio sueño.

-o-

Compadece y envidia al artesano:
Sus necesidades y sus libertades
son del mismo tamaño.

-o-

Quiero vivir mientras tenga 
capacidad
para pensar y modificarme.

-o-
Existo, y es problema mío.
Si dios existe
es problema de él.

-o-

El respeto es un sentimiento,
no una hipocresía.

-o-

Un hombre sin memoria
es un muerto que camina.

-o-

No es necesario
meter el brazo
en la jaula del tigre
para averiguar si muerde.

-o-

No deseo mal ni bien a nadie
sólo deseo
que quien siembra tomates
recoja tomates.

-o-

¿Heredero de cuantiosa fortuna?
¡Antepasado ladrón!

-o-

Universitarios: Recuerden siempre
que quien graduó al primer médico
no era médico graduado.
Y asì todas las profesiones.

-o-

Analizar, jerarquizar, ejecutar
con orden y disciplina.
Lo contrario se llama fracaso.

-o-

¿La pesadilla del Norte
o el sueño del Sur?


Eduardo Sanoja