miércoles, 26 de septiembre de 2007

Susana Baca

1.- Negra presuntuosa
2.-Molino Molero
3.-Heces
4.- Tu mirada y mi voz
5.-Zamba Malató
6.-Luna Llena
7.- Las caras lindas
8.- Se me van los pies
9.- Enciendete Candela
10.- Señor de los Milagros
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viernes, 7 de septiembre de 2007

Quiero un país... Hubert Lanssiers

Ilustración: Oswaldo Guayasamín


En mis sueños veo bajar esta sombrías cohortes de fantasmas que construyeron el país que nosotros dejamos caer de la mano de Dios. Baja muda, terrible, esta guardia de hierro que tendió los rieles del ferrocarril más alto del planeta, que entornilló carreteras en la roca de la puna o en el lodo de la selva, los caballeros con casco que edificaron las represas de Bonner y sacaron a la superficie de la tierra el cobre y la plata; veo bajar a los héroes sin rostro que nunca fueron honrados por el toque de "silencio" de una corneta solitaria.

Me acuerdo de los desolados versos de René Char: "como un anciano cansado, los ojos clavados en la acera, que sorbe su cerveza tibia en medio de la muchedumbre". Optimista, René Char, los nuestros ni siquiera se pueden otorgar este pobre lujo.
El país que yo quiero es un país donde los ancianos puedan tomar una cerveza en compañía de sus amigos, donde ser viejo no sea delito punible por un vago desprecio, donde la frase de González Prada: "los jóvenes a la obra, los viejos a la tumba" no sea celebrada periódicamente por una tanda de imbéciles.
Quiero un país donde un jubilado no dependa del buen humor de su yerno para conseguir un cigarrillo, donde las instituciones públicas o privadas le manifiesten respeto y donde no sea necesario recurrir al diccionario para aprender el significado de la palabra "dignidad".
Quiero que la ancianidad no empiece a los cinco años en la mirada apagada de los chicos; se necesitó una preparación milenaria para que florezca, en un mundo oscuro, la sonrisa frágil de un niño. Quiero que sean capaces de asombrarse y de revolcarse en las maravillas del universo, en las flores y las estrellas, quiero que sean poetas. Quiero que no se asesine en ellos al pequeño Einstein que cuenta con sus dedos o a Mozart que mueve al compás de una música misteriosa. Quiero que no sean educados por pelmazos que los conviertan en pillos, no quiero que los brujos de la publicidad los transformen en gremlins voraces que se atiborran de trivialidades, quiero también que puedan soñar con otra cosa que un plato de quaker, quiero también que sepan dónde queda Somalia y que esta palabra los haga llorar.
Quiero un país donde la justicia sea personalizada y se transmute en equidad, donde el verdugo no sea considerado como el único garante de la civilización, donde la esperanza nos venga, de vez en cuando, con algo de mermelada. Quiero, en resumidas cuentas, un país normal.
Deseo también que mi país sea el hijo hermoso de mi esfuerzo, de mi inteligencia y de mi amor. Creo que Dios es peruano y que me habla; creo que, en ciertas ocasiones, abre su tienda en algún barrio y cuando me acerco, bien fresco, a pedir la paz y la armonía El me contesta, sonriente: "te equivocaste hijo, aquí no vendemos frutas, sólo distribuimos semilla".

miércoles, 22 de agosto de 2007

El Grito - John Holloway

Ilustración: Casso

En el principio es el grito. Nosotros gritamos.
Cuando escribimos o cuando leemos, es fácil olvidar que en el principio no es el verbo sino el grito. Ante la mutilación de vidas humanas provocada por el capitalismo, un grito de tristeza, un grito de horror, un grito de rabia, un grito de rechazo: ¡NO!
El punto de partida de la reflexión teórica es la oposición, la negatividad, la lucha. El pensamiento de la ira, no d4e la quietud de la razón; no nace del hecho de sentarse, razonar y reflexionar sobre los misterios de la existencia, hecho que constituye la imagen convencional de lo que es "el pensador".
Empezamos desde la negación, desde la disonancia. La disonancia puede tomar muchas formas: la de un murmullo inarticulado de descontento, la de las lágrimas de frustración, la de un grito de furia, la de un rugido confiado. La de un desasosiego, una confusión, un anhelo o una vibración crítica.
Nuestra disonancia surge de nuestra experiencia, pero esa experiencia varía. A veces, es la experiencia directa de la explotación en la fábrica, de la opresión en el hogar, del estrés en la oficina, del hambre y la pobreza o la experiencia de la violencia o la discriminación. A veces lo que nos incita a la rabia es la experiencia menos directa de lo que percibimos a través de la televisión, los periódicos o los libros. Millones de niños viven en las calles. En algunas ciudades se asesina sistemáticamente a los niños de la calle como la única forma de reforzar el respeto por la propiedad privada. En 1998 los bienes de las 200 personas más ricas del mundo sumaban más que el ingreso total del 41 por ciento de la población mundial (constituida por 2.500 millones de personas). La brecha entre ricos y pobres se agranda, no sólo entre países sino al interior de los mismos. En 1960 los países con el quinto de personas más ricas del mundo contaban con uningreso per capita 30 veces mayor que el de aquellos con el quinto más pobre: para 1990 la proporción se había duplicado 60 a 1 y hacia 1995 llegaba a ser 74 a 1. El mercado de valores sube cada vez que aumenta el desempleo. Se encarcela a los estudiantes que luchan por la educación gratuita mientras que a los responsables activos de la miseria de millones de personas se los colma de honores y se les otorga títulos como los de general, secretario de defensa o presidente. Y la lista continúa. Nuestra furia cambia cada día de acuerdo con la última atrocidad. Es imposible leer el periódico sin sentir rabia, sin sentir dolor.
Confusamente, tal vez, sentimos que estos no son fenómenos aislados, que entre ellos existe una relación, que son parte de un mundo defectuoso, de un mundo que está equivocado en algún aspecto fundamental. Vemos cada vez más personas mendigando en la calle mi8entras que los mercados de valores rompen nuevos récords y que los salarios de los gerentes de las empresas se elevan a alturas vertiginosas, y sentimos que los horrores del mundo no son injusticias casuales sino parte de un sistema que está profundamente equivocado. Hasta las películas de Hollywood (quizás de manera sorprendente) casi siempre comienzan con la presentación de un mundo fundamentalmente injusto antes de continuar reafirmándonos (lo que resulta menos sorprendente) que la justicia para el individuo puede ganarse por medio del esfuerzo individual. Nuestra ira no se dirige sólo contra acontecimientos particulares sino contra una impostura más general, contra el sentimiento de que el mundo está transtornado, de que el mu7ndo es en alguna forma falso. Cuando experimentamos algo particularmente espantoso, levantamos horrorizados las manos y decimos: "¡No puede ser! ¡No puede ser!". Sabemos que es verdad, pero sentimos que es la verdad de un mundo falso.
¿Cómo sería un mundo verdadero? Podemos tener una idea vaga: sería un mundo de justicia, un mundo en el que las personas pudieran relacionarse entre sí como personas y no como cosas, un mundo en el cual las personas podrían decidir su propia vida. Pero no necesitamos tener una imagen de cómo sería un mundo verdadero para sentir que hay algo radicalmente equivocado en el mundo que existe. Sentir que el mundo está equivocado no significa, necesariamente, que tengamos cabal idea de una utopí que ocupe su lugar. Tampoco implica un romanticismo del tipo "algún día vendrá mi príncipe", ni la idea de que aunque las cosas están mal, en algún momento accederemos a unh mundo verdadero, a alguna tierra prometida, a un final feliz. No necesitamos la promesa de un final feliz para justificar el rechazo de un mundo que sentimos equivocado.
Este es nuestro punto de partida: el rechazo de un mundo al que sentimos equivocado, la negación de un mundo percibido como negativo. Debemos asirnos a esto.

lunes, 16 de abril de 2007

La flor y el cronopio - Julio Cortazar





Policrítica en la hora de los chacales

Explicación del título: Hablando de los complejos problemas cubanos, una amiga francesa mezcló los términos crítica y política, inventando la palabra policritique. Al escucharla pensé (también en francés) que entre poli y tique se situaba la sílaba cri, es decir grito. Grito político, crítica política en la que el grito está ahí como un pulmón que respira; así he entendido siempre, así la seguiré sintiendo y diciendo. Hoy hay que gritar una política crítica, hay que criticar gritando cada vez que se lo cree justo: sólo así podremos acabar un día con los chacales y las hienas.

De qué sirve escribir la buena prosa,

De qué vale que exponga razones y argumentos

Si los chacales velan, la manada se tira contra el verbo,

Lo mutilan, le sacan lo que quieren, dejan de lado el resto,

Vuelven lo blanco negro, el signo más se cambia en signo menos,

Los chacales son sabios en los télex,

Son las tijeras de la infamia y del malentendido,

Manada universal, blancos, negros, albinos,

Lacayos si no firman y todavía más chacales cuando firman,

De qué sirve escribir midiendo cada frase,

De qué sirve pesar cada acción, cada gesto que expliquen la

Conducta

Si al otro día los periódicos, los consejeros, las agencias,

Los policías disfrazados,

Los asesores del gorila, los abogados de los trusts

Se encargarán de la versión más adecuada para consumo de

inocentes o de crápulas,

fabricarán una vez más la mentira que corre, la duda que se

instala,

y tanta buena gente en tanto pueblo y tanto campo de tanta

tierra nuestra

que abre su diario y busca su verdad y se encuentra

con la mentira maquillada, los bocados a punto, y va tragando

baba prefabricada, mierda en pulcras columnas, y hay quien

cree

y hay quien olvida el resto, tantos años de amor y de combate,

porque así es, compadre, los chacales lo saben: la memoria es

falible

y como en los contratos, como en los testamentos, el diario de

hoy con sus noticias invalida

todo lo precedente, hunde el pasado en la basura de un presente

traficado y mentido.

Entonces no, mejor ser lo que se es,

Decir eso que quema la lengua y el estómago, siempre habrá

Quien entienda

Este lenguaje que del fondo viene

Como del fondo brotan el semen, la leche, las espigas.

Y el que espera otra cosa, la defensa o la fina explicación,

La reincidencia o el escape, nada más fácil que comprar el diario

Made in USA

Y leer los comentarios a este texto, las versiones de Reuter o

De la UPI

Donde los chacales sabihondos le darán la versión satisfactoria,

Donde editorialistas mexicanos o brasileños o argentinos

Traducirán para él, con tanta generosidad,

Las instrucciones del chacal con sede en Washintong,

Las pondrán en correcto castellano, mezcladas con saliva

nacional

Con mierda autóctona, fácil de tragar.

No me excuso de nada, y sobre todo

No excuso este lenguaje,

Es la hora del Chacal, de los chacales y de sus obedientes:

Los mando a todos a la reputa madre que los parió,

Y digo lo que vivo y lo que siento y lo que sufro y lo que

Espero.

Diariamente, en mi mesa, los recortes de prensa: París,

Londres,

Nueva York, Buenos Aires, México City, Río. Diariamente

(en poco tiempo, apenas dos semanas) la máquina montada,

la operación cumplida, los liberales encantados, los

revolucionarios confundidos,

la violación con letra impresa, los comentarios compungidos,

alianza de chacales y de puros, la manada feliz, todo va bien.

Me cuesta emplear esta primera persona del singular, y más me

Cuesta

Decir: esto es así, o esto es mentira. Todo escritor, Narciso,se

Masturba

Defendiendo su nombre, el Occidente

Lo ha llenado de orgullo solitario. ¿Quién soy yo

Frente a los pueblos que luchan por la sal y la vida,

Con qué derecho he de llenar más páginas con negociaciones y

Opiniones personales?

Si hablo de mí es que acaso, compañero,

Allí donde te encuentran estas líneas,

Me ayudarás, te ayudaré a matar a los chacales,

Veremos más preciso el horizonte, más verde el mar y más

Seguro el hombre.

Les hablo a todos mis hermanos, pero miro hacia Cuba,

No sé de otra manera mejor para abarcar la América Latina.

Comprendo a Cuba como sólo se comprende al ser amado,

los gestos, las distancias y tantas diferencias,

las cóleras, los gritos: por encima está el sol, la libertad.

Y todo empieza por lo opuesto, por un poeta encarcelado,

Por la necesidad de comprender por qué, de preguntar y de

Esperar,

Qué sabemos aquí de lo qué pasa, tantos que somos Cuba,

Tantos que diariamente resistimos el aluvión y el vómito

De las buenas conciencias,

De los desencantados, de los que ven cambiar ese modelo

Que imaginaron por su cuenta y en sus casas, para dormir

Tranquilos

Sin hacer nada, sin mirar de cerca, la luna de miel barata con su isla

Paraíso

Lo bastante lejana para ser de verdad paraíso

Y que de golpe encuentran en su cielito lindo les cae en la

Cabeza.

Tienes razón Fidel: sólo en la brega hay derecho al

Descontento,

Sólo de adentro ha de salir la crítica, la búsqueda de fórmulas

Mejores,

Sí, pero de adentro es tan afuera a veces,

Y si hoy me aparto para siempre del liberal a la violeta, de los

que firman los virtuosos textos

por-que-Cu-ba-no-es-eso-que-e-xi-gen-sus-es-que-mas-de-bu-fe-te,

no me creo excepción, soy como ellos, qué habré hecho por

Cuba más allá del amor,

Qué habré dado por Cuba más allá de un deseo, una esperanza.

Pero me aparto ahora de su mundo ideal, de sus esquemas,

Precisamente ahora cuando

Se me pone en la puerta de lo que amo, se me prohibe

Defenderlo,

Es ahora que ejerzo mi derecho a elegir, a estar una vez más y

Más que nunca

Con tu Revolución, mi Cuba, a mi manera. Y mi manera torpe,

A manotazos,

Es ésta, es repetir lo que me gusta o no me gusta,

Aceptando el reproche de hablar desde tan lejos

Y a la vez insistiendo (cuántas veces lo habré hecho para el

Viento)

En que soy lo que soy, y no soy nada, y esa nada es mi tierra

Americana,

Y como pueda y donde este signo siendo tierra, y por sus

Hombres

Escribo cada letra de mis libros y vivo cada día de mi vida.

Comentario de los chacales (vía México, reproducida con alborozo en Río de Janeiro y Buenos Aires): "El ahora francés Julio Cortázar… etc." De nuevo el patrioterismo de escarapela, cómodo y rendidor, de nuevo la baba de los resentidos, de tantos que se quedan en sus pozos sin hacer nada, sin ser oídos más que en sus casas a la hora del bife; como si en algo dejara yo de ser latinoamericano, como si un cambio a nivel de pasaporte (y ni siquiera lo es, pero no vamos a poner a explicar, al chacal se lo patea y se acabó) mi corazón fuera a cambiar, mi conducta fuera a cambiar, mi camino fuera a cambiar. Demasiado asco para seguir con esto; mi patria es otra cosa, nacionalista infeliz; me sueno los mocos con tu bandera de pacotilla, ahí donde estés. La revolución también es otra cosa; a su término, muy lejos, tal vez infinitamente lejos, hay una magnífica quema de banderas, una fogata de trapos manchados por todas las mentiras y la sangre de la historia de los chacales y los resentidos y los mediocres y los burócratas y los gorilas y los lacayos.

Y así es, compañeros, si me oyen en La Habana, en cualquier

parte,

hay cosas que no trago,

hay cosas que no puedo tragar en una marcha hacia la luz,

nadie llega a la luz si saca a relucir los podridos fantasmas del pasado,

si los perjuicios, los tabúes del macho y de la hembra

siguen en sus maletas,

y si un vocabulario de casuistas cuando no de energúmenos

arma la burocracia del idioma y los cerebros, condiciona a los

pueblos

que Marx y que Lenin soñaron libres por dentro y por fuera,

en carne y en conciencia y en amor,

en alegría y trabajo.

Por eso, compañeros, sé que puedo decirles

Lo que creo y no creo, lo que acepto y no acepto,

Esta mi policrítica, mi herramienta de luz,

Y en Cuba sé de ese combate contra tanto enemigo,

Sé de esa isla de hombres enteros que nunca olvidarán la risa y

La ternura,

Que las defenderán enamoradamente,

Que cantan y que beben entre turnos de brega, que hacen

Guardia fumando,

Que son los que buscó Martí, lo que firmaron con su sangre

Tantos muertos

A la hora de caer frente a chacales de dentro y a chacales de

Fuera.

No seré yo quien proclame al divino botón el coraje de Cuba y

Su combate;

Siempre hay alguna hiena maquinada de juez, poeta o crítico,

Lista a cantar las loas de lo que odia en el fondo de sus tripas,

Pronta a asfixiar la voz de los que quieren el verdadero diálogo,

El contacto

Por lo alto y por lo bajo: contacto con ese hombre que manda

En el peligro porque el pueblo

Cuenta con él y sabe

Que está ahí porque es justo, porque en él se define

La razón de la lucha, del duro derrotero,

Porque jugo su vida con Camilo y el Che y tantos que pueblan

De huesos y memorias la tierra de la palma;

Y también en contacto Con el otro, el sencillo camarada que necesita la palabra y el rumbo

Para impulsar mejor la máquina, para cortar mejor la caña.

Nadie espere de mí el elogio fácil,

Pero hoy es más que nunca tiempo de decisión y de aguas

Claras:

Diálogo pido, encuentro en las borrascas, policríticas diaria,

No acepto la repetición de humillaciones torpes,

No acepto risas de los fariseos convencidos de que todo anda

Bien después de cada ejemplo,

No acepto la intimidación ni la vergüenza. Y es por eso que

Acepto

La crítica de veras, la que viene de aquel que aguanta en el

timón,

de aquellos que pelean por una causa justa, allá o aquí, en lo

alto o en lo bajo,

y reconozco la torpeza de pretender saberlo todo desde un mero

escritorio

y busco humildemente la verdad en los hechos de ayer y de

mañana,

y te busco la cara, Cuba la muy querida, y soy el que fue a ti

como se va a beber el agua, con la sed que será racimo o canto.

Revolución hecha de hombres,

Llena estarás de errores y desvíos, llena estarás de lágrimas y

Ausencias,

Pero a mí, a los que tantos en horizontes somos pedazos de

América Latina,

Tú nos comprenderás al término del día,

Volveremos a vernos, a estar juntos, carajo,

Contra hienas y cerdos y chacales de cualquier meridiano,

Contra tibios y flojos y escribas y lacayos

En París, en La Habana o Buenos Aires,

Contra lo peor que duerme en lo mejor, contra el peligro

De quedarse atascado en plena ruta, de no cortar los nudos

Machetazo limpio,

Así yo sé que un día volveremos a vernos,

Buenos días, Fidel, buenos días, Haydée, buenos días mi Casa,

Mi sitio en los amigos y en las calles, mi buchito, mi amor,

Mi caimancito herido y más vivo que nunca,

Yo soy esta palabra mano a mano como otros son tus ojos o tus

Músculos,

Todos juntos iremos a la zafra futura,

Al azúcar de un tiempo sin imperios ni esclavos.

Hablémonos, eso es de hombres: al comienzo

fue el diálogo. Déjame defenderte

cuando asome el chacal de turno, déjame estar ahí. Y si no lo

quieres,

oye, compadre, olvida tanta crisis barata. Empecemos de nuevo,

di lo tuyo, aquí estoy, aquí te espero; toma, fuma conmigo,

largo es el día, el humo ahuyenta los mosquitos. Sabes,

nunca estuve tan cerca

como ahora, de lejos, contra viento y marea. El día nace.

Publicado en la revista Casa de las Américas, n º 67, julio-agosto de 1971, La Habana

lunes, 9 de abril de 2007

Poemas para Niños - Mercedes Franco

La vida azul de los delfines

Ilustración: William Shimmel

La vida de los delfines
es azul y feliz.

Ondulan suaves entre las olas,

fuertes y claramente alegres.
El sol entra bailando
en el agua,
tantea sus cuerpos móviles.
Ellos suben en saltos de estrella
hasta el cielo encendido,
caen en regueros musicales,

ríen sus ojos infantiles

contra la luz
del aire,
juegan y se divierten
con la espuma
de la tarde brillante.

De noche hablan dormidos
mientras sueñan con torres y náufragos,

con faros y antiguas piedras,

con la oscura gente de los barcos,
que pasan por la noche azul
del mar.

Bolívar.

Ilustración: Felipe García

Sentí los pasos de Bolívar,
subí
con él a la montaña,
vi sus ojos nocturnos,
que buscaban
un alto en el camino,
un fuego humilde,
donde echarse a dormir
cuentos de islas y astros.

Sentí los hombros duros de Bolívar,
su cuerpo ágil, exacto,
sus manos de pájaro silvestre.

Yo fui tras él a la batalla.
Y vi un tropel de estrellas
tras el duro galope de su potro.

Su voz me toca aún
en cada paño de sabana,
y su recuerdo fulgura en las playas,

como un incendio lejano.



Abuelos

Ilustración: Tony Mendoza

Los abuelos son lentos como lagos.
Navegan en ellos viejos botes,
fantásticas canoas y hojas tristes,
tan grandes y tan frágiles sus voces.

Los abuelos son ríos bajos,
verdes pozas antiguas,
piedras pulidas de la orilla.

La arena espesa de sus ojos.
Las flores rotas que desgaja su risa.
La brisa tenue de sus manos.

Entre un cuento y el otro,
en su sonrisa de pañuelos
se ven encajes y adioses lejanos.

Mercedes Franco

martes, 27 de marzo de 2007

Mahatma Gandhi


Yo deseo que los millones de personas de nuestra tierra sean sanos y felices y los quiero ver crecer espiritualmente... Si sentimos la necesidad de tener máquinas, sin duda las tendremos. Toda máquina que ayuda a un individuo tiene justificado lugar, pero no debiera haber sitio alguno para máquinas que concentran el poder en las manos de unos pocos y tornan a los muchos en meros cuidadores de máquinas, si es que éstas no los dejan antes sin trabajo...
Mahatma Gandhi

lunes, 26 de marzo de 2007

... me bebí el sol... Eduardo Gallegos Mancera

Ilustración: Héctor Poleo



Me bebí el sol

me bebí la luna,

Jupiter se me escapó

a duras penas

y Saturno fugitivo

me dejó sus anillos

entre los dedos

Todo un año luz

estuve

cazando

en los cotos del cielo

y ahora estiy aquí,

en la Tierra,

suspirando por un átomo

cualquiera

que me brinda su lumbre

para encender luceros.


Eduardo Gallegos Mancera

sábado, 24 de marzo de 2007

Palabras sueltas

Ilustración: Oswaldo Guayasamín

Palabras sueltas, quizás sin sentido e incoherentes, están en mi mente.

Hoy estoy aquí sentada, esperando, no se que
No quiero hablar no quiero escuchar,
Hoy pienso que no hay tiempo ya
Hoy me desespero y lo veo pasar
Hoy mi cuerpo se estremece al oler tan de cerca
El enemigo entre mis caminos
Sin temor avanza y nos acecha
Pero mi tristeza me embarga, estoy impotente
Me siento desarmada.
Hoy estoy aquí desplomada, abismada.

Por un momento no soporté
Y dejé que mi sentimiento aflorara
Y peque, al no poderme controlar
No pude callar y deje mi grito escapar
Muchos dicen no era así
Pero no pude callar, mi grito se ahogaba
Quizás fue un error pero algo se amontonaba
En mi pecho, y tenia que salir.

Creo que no soportaré
Más hipocresía
El mundo en el que suelo soñar es irreal
Quizás por eso he sido ingenua
He querido confiar en mí
Y he vuelto a fallar, ni siquiera en mi sombra
He debido confiar.

No quise llamarte
No tenia nada bonito
Para compartir
Quise mejor escribirte
Mi desdicha
Mi desden

No me juzgues
No trates de interpretar
No le des vuelta a mis palabras
Soy yo en este instante
Quizás mañana
No sea igual.

Tampoco preguntes
Un porque, quizás no
Podría explicar
Escribo por no poder
Hablar.

Morelia Lira Ochoa

lunes, 19 de marzo de 2007

Sólo le pido a Dios

Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente,
que no me abofeteen la otra mejilla
después que una garra me arañó esta suerte.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente,
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.

León Gieco





Descargar el disco Desenchufado de León Gieco
Aquí

jueves, 8 de marzo de 2007

América desnuda - Samuel Eduardo Quenza


Yo imagino la América desnuda,
-erótica es su armazón telúrica-
erótico el perfil de sus pezones
manando la fría leche de los páramos.
eróticas sus venas: Amazonas,
Plata, Orinoco, Paraná, Río Bravo,
(Eva escapada a algún Demián imberbe)

América es la hembra que idealizo
unas veces tendida la verde grama del estero,
otras más, empinada,
afincada en sus dedos que hunden sus mil samanes
en el océano oculto donde flota
su cuerpo, florecido y floreciente,
y otras veces montado en una danta
donde sin taparrabos cabalga la leyenda.

América es así:
¡Naturaleza!
No con rostro de nieve, sí de piedra,
no con voz de jilguero, sí de trueno,
no con sexo de mula como quieren
los que su savia maternal pretenden detener.
No con húmedo cuerpo de paloma
y sí con trepidente
arquitectura feroz y femenina de pantera.
No con luz de luciérnaga en los ojos
sino con mil relámpagos de estrellas.
América extendida para entrega
que ha de fructificar en raza nueva.
Pero América erguida
con un lucero al norte de su rumbo
en vez de aquella mano levantada
como de libertad enmascarada
que si no se calcina se congela.
América con niños que sean niños,
sin aquel santa claus de los que tienen
todavía prohibida la emoción de la flecha,
la angustia del tambor,
el placer del torrente,
porque son colibríes encerrados
en bonita hosca jaula de quimeras.

Pero mi bella América desnuda
que fue vírgen y novia, angelical y tierna,
que es la de quetzacoalt ala del mito
está en el gran día de esta era
amanecida ya en mujer,
su himen se le ha vuelto torrentera
desde Cauthemoc,
Desde Paramaconi,
desde Tupac Amaru,
desde Caupolicán el Araucano,
desde el negro Miguel,
desde Chirinos,
desde Hidalgo y Morelos,
San Martín y Bolívar,
Miranda, Sucre, Girardot, Martí,
y todos ellos…

Y desde el gran Sandino
que ayer dobló su tallo para soltar semillas.
y desde aquel Camilo colombiano
con que Cristo se vino hasta mi Tierra.
desde el Che de la Pampa
que fue a la Sierra Maestra
para volver de allá a hacerse símbolo
cerca de donde estuvo Tiahuanaco.
Y de los que como ellos
la han preñado de veras
porque aquí está el futuro:
el Adán de esta Eva.
Hoy me siento como ellos los varones
como ustedes se sienten,
porque somos los hombres
los mestizos
los que nacimos del encuentro
de la cruz, del tambor y la flecha.

Yo imagino la América desnuda.
¡Que bella es
y que tierna
y cómo le palpita el corazón,
aunque con oro se lo quieran petrificar
los que no la comprenden!
Hace falta más fuerza,
más vigor,
más sudor
y más sangre
¡Para que para América!

lunes, 5 de marzo de 2007

Tus manos son de viento - Eva Ayllon

Yo quiero que el hombre no muera
de hambre, de odio, de olvido
no quiero que haga la guerra
yo quiero que llene sus manos
con agua del cielo
y luz de verano
Yo quiero que el hombre sonría
le cante a la sal de los días
llevarían sus manos de viento
al surco de tierras baldías
que salga al camino de atrás de la vida
Ven vamos a hacer un mundo nuevo
con la juventud de la mañana
es un arco iris este sueno
la mas bella flor de mi ventana
Vamos que ya va llegando el día
que hay que engalanar las casas viejas
toda la comarca es una fiesta
saludando al mar con melodía
Vamos mi amigo
Vamos sembrando el camino
Vamos mi hermano
el camino esta esperando
Vamos mi amigo
vamos sembrando, sembrando
vamos mi hermano
vamos cantando, cantando
Tus manos son de viento
tus manos son de amigo

Daniel Kiri Escobar


Descargar Eva Ayllón 30 Años
Disco 1
Disco 2

viernes, 2 de marzo de 2007

Leyenda sobre el origen del libro “Tao Te King” dictado por Lao-Tse en el camino de la emigración - Bertolt Bretch


A los setenta años, ya achacoso
sintió el maestro una gran ansia de paz.
moría la bondad en el país
y se iba haciendo fuerte la maldad.
Se abrochó los zapatos.

Empaquetó las cosas necesarias.
Pocas. Pero algo había que llevar.
La pipa en que fumaba cada noche.
El libro que leía a todas horas.
Algo de blanco pan.

Gozó mirando el valle, y lo olvidó
cuando la senda comenzó a ascender.
Rumiaba el buey, alegre, hierba fresca
mientras llevaba al viejo,
pues iba muy de prisa para él.

Caminó cuatro días entre peñas
hasta que un aduanero lo paró.
“¿Alguna cosa de valor?” “Ninguna”
“Es un maestro” dijo el joven guía
del buey. Y el aduanero comprendió.

Y el hombre, en un impulso afectuoso
aun preguntó: “¿Qué ha llegado a saber?”
Y el muchacho explicó: “Que el agua blanda
Hasta a la piedra dura acaba por vencer.
Lo duro pierde”

Aprovechando aquel atardecer,
tiró el guía del buey, siguiendo viaje.
Ya se perdían tras de un pino negro
cuando los alcanzó el buen aduanero,
les gritaba: “¡Esperádme¡”
“Dime otra vez eso del agua, anciano”
Se detuvo el maestro: “¿Te interesa?”
“Soy sólo un aduanero”, dijo el hombre,
“pero quiero saber quien vencerá.
Si tu lo sabes dímelo.

¡Escríbemelo! ¡Díctalo a este niño!
no lo reserves sólo para ti,
en casa te daré tinta y papel
y también de cenar. Yo vivo allí.
¿Aceptas mi propuesta?

Examinó el anciano al aduanero:
chaqueta remendada, sin zapatos,
viejo antes de llegar a la vejez.
No era precisamente un triunfador.
Murmuró: “¿Tú también?”

Había vivido demasiado para
no aceptar tan amable invitación.
“Quien pregunta merece una respuesta.
Parémonos aquí” dijo en voz alta.
“Hace ya frío”, el guía le apoyo.

Echó pie a tierra el sabio de su buey.
Escribieron durante siete días
alimentados por el aduanero.
Quien maldecía ahora en voz muy baja
a los contrabandistas.

Una mañana, al fin, ochenta y una
sentencias dió el muchacho al aduanero.
Y, agradeciéndole un pequeño don,
se perdieron tras el pino negro.
No es fácil encontrar tanta atención.

No celebremos, pues, tan sólo al sabio
cuyo nombre en el libro resplandece.
Al sabio hay que arrancarle su saber.
Al aduanero que se lo pidió
Demos gracias también.