jueves, 8 de noviembre de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
El Hombre imaginario Nicanor Parra
Mehrdad Zaeri
El hombre imaginario
vive en una mansión imaginariarodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.
Nicanor Parra
jueves, 1 de marzo de 2012
lunes, 13 de febrero de 2012
Los portadores de sueños - Gioconda Belli
En todas las profecías
está escrita la
destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará
su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron
preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras
de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de
utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua
el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también habia engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales
Tuvieron algo que ver con esto,
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos - imprimían las grandes
rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes
en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos - imprimían las grandes
rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus
discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías.
Gioconda Belli
miércoles, 18 de enero de 2012
El Padre Wuytack - Gonzalo Fragui
- Yo vivía en Rancho Negro, en el barrio El Carmen, antes de mi primera expulsión. Yo lo llamaba así porque las latas de zinc estaban pintadas con asfalto. Yo sólo tenia allí mi cama y unos baúles con algunas cositas que habìa traìdo de Bélgica. Como llegaba tarde todas las noches, un día me encontré que habían abierto el rancho, habían vaciado los baúles y me habían dejado sin cama. Yo dije: "esto no es un robo, es sólo un cambio de propiedad. Se la llevó alguien que la necesitaba más". Así que puse una tabla y allí dormí aquella noche y las siguientes. Un día vinieron a verme unos amigos y me preguntaron: "¿y tù duermes en una tabla?, ¡no puede ser!". Eran los mismos que se habían llevado mi cama. Yo les dije: "No hay problema, ya me acostumbré". Pero ellos insistieron: "No, no puede ser". Un día que yo cumplía años me estaban esperando con una torta y una cama. Después me di cuenta que era la mía. Incluso la habían pintado.
Eso sucede sólo en Venezuela.
Gonzalo Fragui
martes, 3 de enero de 2012
Paz - Pablo Neruda
PAZ para los crepúsculos que vienen,
paz para el puente, paz para el vino,
paz para las letras que me buscan
y que en mi sangre suben enredando
el viejo canto con tierra y amores,
paz para la ciudad en la mañana
cuando despierta el pan, paz para el río
Mississippi, río de las raíces:
paz para la camisa de mi hermano,
paz en el libro como un sello de aire,
paz para el gran koljós de Kíev,
paz para las cenizas de estos muertos
y de estos otros muertos, paz para el hierro
negro de Brooklyn, paz para el cartero
de casa en casa como el dia,
paz para el coreógrafo que grita
con un embudo a las enredaderas,
paz para mi mano derecha,
que sólo quiere escribir Rosario:
paz para el boliviano secreto
como una piedra de estaño, paz
para que tú te cases, paz para todos
los aserraderos de Bío Bío,
paz para el corazón desgarrado
de España guerrillera:
paz para el pequeño Museo de Wyoming
en donde lo más dulce
es una almohada con un corazón bordado,
paz para el panadero y sus amores
y paz para la
harina: paz
para todo el
trigo que debe nacer,
para todo el
amor que buscará follaje,
paz para todos
los que viven: paz
para todas las
tierras y las aguas.
Yo aquí me despido, vuelvo
a mi casa, en mis sueños,
vuelvo a la Patagonia en donde
el viento golpea los establos
y salpica hielo el Océano.
Soy nada más que un poeta: os amo a todos,
ando errante por el mundo que amo:
en mi patria encarcelan mineros
y los soldados mandan a los jueces.
Pero yo amo hasta las raíces
de mi pequeño país frío.
Si tuviera que morir mil veces
allí quiero morir:
si tuviera que nacer mil veces
allí quiero nacer,
cerca de la araucaria salvaje,
del vendaval del viento sur,
de las campanas recién compradas.
Que nadie piense en mí.
Pensemos en toda la tierra,
golpeando con amor en la mesa.
No quiero que vuelva la sangre
a empapar el pan, los frijoles,
la música: quiero que venga
conmigo el minero, la niña,
el abogado, el marinero,
el fabricante de muñecas,
que entremos al cine y salgamos
a beber el vino más rojo.
Yo no vengo a resolver nada.
Yo vine aquí para cantar
y para que cantes conmigo.
PABLO NERUDA
PABLO NERUDA
domingo, 4 de diciembre de 2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
Àngeles - Iliana Hernàndez Arce
ÀNGELES
Hay ángeles sin cielo que de tan cotidianos, se ha vuelto
cristalina su presencia para muchos. Son hombres, mujeres y niños que vuelan
entre nubes de polvo; que con sus manos y su tímido estar, recolectan de
nuestras calles las tristes materias que olvidamos en un jardín, que se fugan
de nuestros autos y de nuestras manos en cualquier rincón. Y es extraño que no
podamos escuchar su sonora presencia en acecho de una lata, una botella, un
papel... ni podamos ver a esos seres de luces antiguas que se mantienen de pie
a pesar nuestro. Son poemas sociales que no leemos, ángeles en desvelo para
quienes el bienestar de otros les representa apenas un mísero ingreso y para
nosotros (sociedad) una certeza ciega.
Iliana Hernàndez Arce
viernes, 14 de octubre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
Mi Padre terco - Enrique Hernández DJesús
MI PADRE TERCO
Mi padre me dijo
"Hijo por qué no estudias plomería
Yo me quedé callado pero eso no me gustó mucho
Mi padre era patinador
y desde el día en que resbaló
y cayó al suelo y se rompió una pierna
y los médicos dijeron
que tenían que cortársela
llevó a la casa una jaula
allí metió cuarenta y tres gatos
a las seis semanas eran cuarenta y nueve
al pasar varios años había como doscientos diez
Pero un día mi padre no podía aguantar esos gatos
Y deliraba y decía
"Los gatos se comieron mi pierna"
Mi padre alquiló un camión y sobre él montó
A todos los gatos
Se los llevó a una ciudad como a quince horas
De nuestro pueblo
Allí los dejó
Pero los gatos todos los gatos regresaron
Y mi padre tuvo que aceptarlos de nuevo
A mi padre no le gustó la casa
Y por necesidad compró una más grande
Compró también ocho gallinas y doce conejos
Desarmó la jaula de los gatos y allí metió
Como ochenta y nueve loros y trece guacamayos
Yo nunca le reclamé
Ni le dije nada a mi padre
De tantos gatos loros y guacamayos
Ni siquiera me dio valor hablarle
De los conejos
Ni le pregunté por qué organizaba
Campeonatos de metras con sus amigos
En el patio que estaba detrás de la casa
Vivir así era insoportable
Pero yo nunca le dije nada a mi padre
Una vez se formó un gran lío por dos metras
Y todos los del equipo se agarraron a golpes
Por tres meses mi padre se olvidó
De jugar a las metras
Y de nuevo comenzó con los campeonatos
Yo recuerdo
Que él organizaba cinco equipos
La única condición que les ponía
Era que las metras estuviesen nuevas
En la entrada de la casa había un cartel
Que decía
No se aceptan metras usadas
El campeonato duraba dos o tres días
Y eso se realizaba cada dos o tres meses
Por lo general el equipo de mi padre
ganaba siempre
debe haber sido por lo del conocimiento del terreno
y sin embargo yo nunca le dije a mi padre nada
a mí me daba la impresión
de que estábamos
cada uno en una cosa diferente
pero el día que mi padre me dijo
"Voy a seguir haciendo estas cosas
creo que a mí me gusta ser así
y si un día de éstos no me encuentras
no te preocupes
es que me he transformado en gato
los gatos hijo mío no tienen
preocupaciones grandes
ni siquiera tienen problemas en el amor
conmigo ninguna mujer quiere hacer el amor
porque tengo una pierna cortada
eso lo hicieron los gatos
pero e ellos no les pasa eso
hijo mío por qué no aprendes plomería
con esa profesión vas ganar mucho dinero"
cuando mi padre me dijo eso
me di cuenta que mi padre estaba loco
deliraba mi padre
mi padre deliraba
o mi padre era terco
porque desde ese día
en que me marché de casa
me decía
"hijo mío aprende plomería"
mi padre terco
terco mi padre
quería que fuera plomero
después me fui de casa
me dediqué a otras cosas
trabajaba limpiando carros de helados
en puesto de buhoneros
limpiando automóviles modernos
vendiendo flores
de mesonero
otras veces vendía la prensa
o repartía leche en una bicicleta de la compañía
era portero de los cines
después secretario en una oficina
ascensorista
vendedor de lotería
apostador de caballos
pero no quise estudiar plomería
una mañana andaba
por la gran avenida
después de muchos años
de no saber de mi padre
y veo venir un hombre
que cargaba paquetes de basura
y llevaba amarrados con cuerdas a tres perros
tenía una barba toda descuidada
y verdaderamente una cara de loco
me acerco más y veo que la falta una pierna
entonces pensé
se parece a mi padre
lo agarré y lo abracé
y me dijo
"hijo he visto en la prensa
que eres un gran plomero"
Enrique Hernández DJesús
Mi padre me dijo
"Hijo por qué no estudias plomería
Yo me quedé callado pero eso no me gustó mucho
Mi padre era patinador
y desde el día en que resbaló
y cayó al suelo y se rompió una pierna
y los médicos dijeron
que tenían que cortársela
llevó a la casa una jaula
allí metió cuarenta y tres gatos
a las seis semanas eran cuarenta y nueve
al pasar varios años había como doscientos diez
Pero un día mi padre no podía aguantar esos gatos
Y deliraba y decía
"Los gatos se comieron mi pierna"
Mi padre alquiló un camión y sobre él montó
A todos los gatos
Se los llevó a una ciudad como a quince horas
De nuestro pueblo
Allí los dejó
Pero los gatos todos los gatos regresaron
Y mi padre tuvo que aceptarlos de nuevo
A mi padre no le gustó la casa
Y por necesidad compró una más grande
Compró también ocho gallinas y doce conejos
Desarmó la jaula de los gatos y allí metió
Como ochenta y nueve loros y trece guacamayos
Yo nunca le reclamé
Ni le dije nada a mi padre
De tantos gatos loros y guacamayos
Ni siquiera me dio valor hablarle
De los conejos
Ni le pregunté por qué organizaba
Campeonatos de metras con sus amigos
En el patio que estaba detrás de la casa
Vivir así era insoportable
Pero yo nunca le dije nada a mi padre
Una vez se formó un gran lío por dos metras
Y todos los del equipo se agarraron a golpes
Por tres meses mi padre se olvidó
De jugar a las metras
Y de nuevo comenzó con los campeonatos
Yo recuerdo
Que él organizaba cinco equipos
La única condición que les ponía
Era que las metras estuviesen nuevas
En la entrada de la casa había un cartel
Que decía
No se aceptan metras usadas
El campeonato duraba dos o tres días
Y eso se realizaba cada dos o tres meses
Por lo general el equipo de mi padre
ganaba siempre
debe haber sido por lo del conocimiento del terreno
y sin embargo yo nunca le dije a mi padre nada
a mí me daba la impresión
de que estábamos
cada uno en una cosa diferente
pero el día que mi padre me dijo
"Voy a seguir haciendo estas cosas
creo que a mí me gusta ser así
y si un día de éstos no me encuentras
no te preocupes
es que me he transformado en gato
los gatos hijo mío no tienen
preocupaciones grandes
ni siquiera tienen problemas en el amor
conmigo ninguna mujer quiere hacer el amor
porque tengo una pierna cortada
eso lo hicieron los gatos
pero e ellos no les pasa eso
hijo mío por qué no aprendes plomería
con esa profesión vas ganar mucho dinero"
cuando mi padre me dijo eso
me di cuenta que mi padre estaba loco
deliraba mi padre
mi padre deliraba
o mi padre era terco
porque desde ese día
en que me marché de casa
me decía
"hijo mío aprende plomería"
mi padre terco
terco mi padre
quería que fuera plomero
después me fui de casa
me dediqué a otras cosas
trabajaba limpiando carros de helados
en puesto de buhoneros
limpiando automóviles modernos
vendiendo flores
de mesonero
otras veces vendía la prensa
o repartía leche en una bicicleta de la compañía
era portero de los cines
después secretario en una oficina
ascensorista
vendedor de lotería
apostador de caballos
pero no quise estudiar plomería
una mañana andaba
por la gran avenida
después de muchos años
de no saber de mi padre
y veo venir un hombre
que cargaba paquetes de basura
y llevaba amarrados con cuerdas a tres perros
tenía una barba toda descuidada
y verdaderamente una cara de loco
me acerco más y veo que la falta una pierna
entonces pensé
se parece a mi padre
lo agarré y lo abracé
y me dijo
"hijo he visto en la prensa
que eres un gran plomero"
Enrique Hernández DJesús
martes, 26 de julio de 2011
Otro poema de los dones - Jorge Luis Borges
laberinto de los efectos y de las causas
por la diversidad de las criaturas
que forman este singular universo,
por la razón, que no cesará de soñar
con un plano del laberinto,
por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
por el amor, que nos deja ver a los otros
como los ve la divinidad,
por el firme diamante y el agua suelta,
por el álgebra, palacio de precisos cristales,
por las místicas monedas de Ángel Silesio,
por Schopenhauer,
que acaso descifró el universo,
por el fulgor del fuego,
que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
por la caoba, el cedro y el sándalo,
por el pan y la sal,
por el misterio de la rosa,
que prodiga color y que no lo ve,
por ciertas vísperas y días de 1955,
por los duros troperos que en la llanura
arrean los animales y el alba,
por la mañana en Montevideo,
por el arte de la amistad,
por el último día de Sócrates,
por las palabras que en un crepúsculo se dijeron
de una cruz a otra cruz,
por aquel sueño del Islam que abarcó
mil noches y una noche,
por aquel otro sueño del infierno,
de la torre del fuego que purifica
y de las esferas gloriosas,
por Swedenborg,
que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
por los ríos secretos e inmemoriales
que convergen en mí,
por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
por la espada y el arpa de los sajones,
por el mar, que es un desierto resplandeciente
y una cifra de cosas que no sabemos,
por la música verbal de Inglaterra,
por la música verbal de Alemania,
por el oro, que relumbra en los versos,
por el épico invierno,
por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos,
por Verlaine, inocente como los pájaros,
por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
por las rayas del tigre,
por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
por la mañana en Texas,
por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
por Séneca y Lucano, de Córdoba,
que antes del español escribieron
toda la literatura española,
por el geométrico y bizarro ajedrez
por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
por el olor medicinal de los eucaliptos,
por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
por el olvido, que anula o modifica el pasado,
por la costumbre,
que nos repite y nos confirma como un espejo,
por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
por la noche, su tiniebla y su astronomía,
por el valor y la felicidad de los otros,
por la patria, sentida in los jazmines
o en una vieja espada,
por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
por el hecho de que el poema es inagotable
y se confunde con la suma de las criaturas
y no llegará jamás al último verso
y varía según los hombres,
por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos
por morir tan despacio,
por los minutos que preceden al sueño,
por el sueño y la muerte,
esos dos tesoros ocultos,
por los íntimos dones que no enumero,
por la música, misteriosa forma del tiempo.
Jorge Luis Borges
jueves, 7 de julio de 2011
Yo, mi escondite - Ramòn Querales
Yo, mi escondite
Por verde de los árboles
dejo de mirar los árboles;
por oler el aroma de la rosa
y ver sus colores
paso desapercibida la rosa;
por oír el canto de los pájaros
y admirar sus colores
y envidiar sus vuelos
desconozco aún el más comùn
de los pájaros;
por ver el agua
se me escapa el río,
como la playa y las olas
y las velas y los peces
me ocultan el mar
y las luces y los carros,
las torres, la gente,
los puentes y túneles
no me permiten ver la ciudad.
Como yo
que en mis miedos y dudas,
verdades, mentiras,
afectos y odios,
remordimientos y olvidos,
me oculto.
Ramón Querales
Los que soñamos - Reynaldo Pèrez Sò
Los que soñamos
sentimos el sueño más hermoso
nos morimos temprano
porque no somos sueños
ni pájaros
y el aire nos pesa
sin embargo con todo
volvemos cada noche
para morirnos de otro sueño.
Reynaldo Pèrez So
sentimos el sueño más hermoso
nos morimos temprano
porque no somos sueños
ni pájaros
y el aire nos pesa
sin embargo con todo
volvemos cada noche
para morirnos de otro sueño.
Reynaldo Pèrez So
miércoles, 29 de junio de 2011
Caída del cielo - Armando José Sequera
Poco después de casarse con la tía Petra, el tío Ramón Enrique se hallaba una noche rezando para sucediera un milagro y pudieran hallar vivienda, porque le habrían pedido desocupación de la casa donde vivían.
En eso una luz enorme pasó sobre su cabeza y le sancochó las plegarias. En el patio se escuchó un estruendo y las cuatro gallinas que tenídaan armaron un alboroto.
Cuando el tìo y la tìa fueron a ver, encontraron un meteorito en el fondo de un cràter y cerca de éste cuatro huevos cocidos que las gallinas acababan de poner, asustadas.
Durante mes y medio el tío Ramòn Enrique llenó el crater de hielo para enfriar el espacio y, tan pronto la pudo tocar, la sacó y la vendió.
Con el dinero comprò esta enorme casa donde vivimos, que por eso se llama "Caìda del cielo"
Armando José Sequera
sábado, 25 de junio de 2011
El enemigo verdadero - Jairo Anibal Niño
EL ENEMIGO VERDADERO...
Un día me encontré cara a cara con un tigre y supe que era inofensivo.
En otra ocasión tropecé con una serpiente cascabel
y se limitó a hacer sonar las maracas de su cola y a mirarme pacíficamente.
Hace algún tiempo me sorprendió la presencia de una pantera
y comprobé que no era peligrosa.
Ayer fui atacado por una gallina, el animal más sanguinario
y feroz que hay sobre la tierra.
Eso fue lo que le dijo el gusanito a sus amigos.
Jairo Aníbal Niño
jueves, 23 de junio de 2011
Chireles - Eduardo Sanoja
está la supervivencia superior:
la anónima
-o-
Somos un recuerdo
de nuestro propio sueño.
-o-
Compadece y envidia al artesano:
Sus necesidades y sus libertades
son del mismo tamaño.
-o-
Quiero vivir mientras tenga
capacidad
para pensar y modificarme.
-o-
Existo, y es problema mío.
Si dios existe
es problema de él.
-o-
El respeto es un sentimiento,
no una hipocresía.
-o-
Un hombre sin memoria
es un muerto que camina.
-o-
No es necesario
meter el brazo
en la jaula del tigre
para averiguar si muerde.
-o-
No deseo mal ni bien a nadie
sólo deseo
que quien siembra tomates
recoja tomates.
-o-
¿Heredero de cuantiosa fortuna?
¡Antepasado ladrón!
-o-
Universitarios: Recuerden siempre
que quien graduó al primer médico
no era médico graduado.
Y asì todas las profesiones.
-o-
Analizar, jerarquizar, ejecutar
con orden y disciplina.
Lo contrario se llama fracaso.
-o-
¿La pesadilla del Norte
o el sueño del Sur?
Eduardo Sanoja
miércoles, 22 de junio de 2011
Cosas de la Tierra - José Ferreira Gullar
COSAS DE LA TIERRA
Todas las cosas de las que hablo están en la ciudad,
entre el cielo y la tierra.
Son todas ellas cosas perecederas
y eternas como tu risa,
la palabra solidaria,
mi mano abierta
o este olvidado olor a cabellera
que vuelve
y enciende su llama inesperada
en el corazón de mayo.
Todas las cosas de las que hablo son de carne
como el verano y el salario
Mortalmente inscriptas en el tiempo,
están dispersas, como el aire,
en el mercado, en las oficinas,
en las calles, en los hoteles de paso.
Son todas ellas cosas
cotidianas, como bocas
y manos, sueños, huelgas,
denuncias,
accidentes de trabajo o del amor. Cosas,
de las que hablan los periódicos,
a veces duras
a veces tan oscuras
que aún la poesía las ilumina con dificultad.
Pero es en ellas donde te veo palpitando
mundo nuevo,
aún en estado de sollozos y esperanzas.
José Ferreira Gullar (Brasil)
Todas las cosas de las que hablo están en la ciudad,
entre el cielo y la tierra.
Son todas ellas cosas perecederas
y eternas como tu risa,
la palabra solidaria,
mi mano abierta
o este olvidado olor a cabellera
que vuelve
y enciende su llama inesperada
en el corazón de mayo.
Todas las cosas de las que hablo son de carne
como el verano y el salario
Mortalmente inscriptas en el tiempo,
están dispersas, como el aire,
en el mercado, en las oficinas,
en las calles, en los hoteles de paso.
Son todas ellas cosas
cotidianas, como bocas
y manos, sueños, huelgas,
denuncias,
accidentes de trabajo o del amor. Cosas,
de las que hablan los periódicos,
a veces duras
a veces tan oscuras
que aún la poesía las ilumina con dificultad.
Pero es en ellas donde te veo palpitando
mundo nuevo,
aún en estado de sollozos y esperanzas.
José Ferreira Gullar (Brasil)
miércoles, 8 de junio de 2011
Ustedes ganaron... Antonio Trujillo
Ustedes ganaron
constructores, comerciantes,
munícipes sin leyes
ni ordenanzas
para los ojos del paisaje.
Y nosotros vencidos frente
a la orfandad de las colinas,
de las viejas casas y su magnolia.
Sin Árbol
pulcro sobre el naciente.
Ustedes ganaron, sacerdotes,
falsos ecólogos, cronistas del rey
leguleyos, amigos de la canción
que olvida su propia historia.
Mientras la mariposa azul
de los caminos, se posa, duerme
sobre las plantas de tratamiento.
En verdad, ustedes ganaron
y Dios retira el mar, su fuerza.
Antonio Trujillo
sábado, 4 de junio de 2011
Oficio de poeta - Luz Helena Cordero Villamizar
Vìctor Vasarely - Universidad Central de Venezuela
Nos tocó cantar con la guitarra desafinada,
llorar cuando todos dormían,
hacer silencio en el jolgorio,
gritar a las paredes
que ni siquiera se derrumban
con palabras horrendas.
Nos ha tocado decir lo que nadie oye,
recibir bofetadas y bostezos,
la trampa del aplauso.
Nos dejaron las palabras
para empacar con ellas los regalos,
qué hacemos sentados en esta mesa
en la que sirven mordiscos de aire.
Cuando habíamos perdido la fe
alguien nos inventa un oficio
y aquí estamos, resistiendo,
preguntando quién se burla de nosotros,
pobres contorsionistas de los verbos.
Luz Helena Cordero Villamizar
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