jueves, 2 de octubre de 2008

Entre el Cristal y las Nubes - Óscar Fernández

EXISTENCIA

Existencia polisémica
de naturaleza multiversa
reconfiguras mi lógica
y haces de la nada
un algo policromático
que se autogenera
en la transversalidad
de la semiósfera.

Un destino
sin destino
es el norte
que no existe
más que en mi memoria
en medio de la armonía
caótica.
De la igualdad social
¿es social lo antisocial?
¿es humano el inhumano?
¿es bebida la coca cola?
¿es Dios un hombre o una mujer?
¿es el perdón un pecado y el pecado una necesidad?
¿es la respiración un invento
y la palabra un recurso para mentir?
¿Y

y
yo
qué somos?
¿quiénes somos
polvo o partículas?
Polvo de estrellas
existencia
de
la existencia.

PRESENTACIÓN.-

La búsqueda insistente por una explicación sobre la vida, nos lleva a preguntarnos de forma recurrente acerca de la naturaleza de la misma y en consecuencia acerca de la condición humana y su trascendencia.

La división fragmentaria de la ciencia en disciplinas de saber, nos ha fracturado la mente y nos ha transfigurado los sentimientos que para esa ciencia formal, no forman parte de eso que ellos llaman objetividad. Humberto Maturana nos dice que: "La objetividad es un argumento para obligar", de allí que esta ciencia perversa nos lleve a querer imponer ideas, conocimientos y sentires, a través de un lenguaje dogmático y autoritario, negando de este modo otras formas y/o modos de conocer. El libro que hoy presentamos es el resultado de más de 15 años de reflexiones sobre estos temas, el cual no escapa del discurso academicista pero pretende cuestionarlo hasta donde la gramática y la semántica lo permitan; para ello el autor intenta apartarse un poco utilizando diversos recursos lingüísticos, como lo son los aforismos, la poesía, el discurso argumentativo, y la ironía, entre otros; intentando con esto mostrar un lenguaje multiverso y multimorfo que hable de lo que somos realmente como seres plurales y tremendamente cambiantes.
Por ello la lógica aristotélica es uno de los temas de revisión en este ensayo, pues desde allí parten nuestras cosmovisiones y nuestras cosmogonías, demarcando de esta forma toda una realidad que como la vida misma y su interpretación siempre será parcial.

Por tanto y por cuanto, les invitamos a observar críticamente esta humilde creación que sin vuestros aportes no tendrá ningún valor. Sean pues bienvenidos a esta telaraña de ideas.



Descargar el libro completo en PDF

miércoles, 24 de septiembre de 2008

La Locura - Yolande Mukagasana, Ruanda

100,000 Visitas


Aunque siempre es más importante la calidad que la cantidad, no deja de ser un estímulo, el haber llegado a las100000 visitas, para este humilde trabajo, voluntario, gratuito y sumamente placentero. Sigamos regando de poesía a este mundo, y por supuesto muchísimas gracias a los que se han acercado a esta morada y a aquellos que han sido copartícipes con sus colaboraciones.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El camaleón que finalmente no sabía qué color ponerse - Augusto Monterroso

En un país muy remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en el que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado de total desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.

Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente grisáceo, o verdiazul, o de cualquier color más o menos indefinido, para dar el cual eran necesarias tres, cuatro o cinco superposiciones de cristales.

Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema.

Entonces era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o a esa hora del día o de la noche.

Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de peligrosa confusión de las lenguas; pero pronto los más listos se dieron cuenta de que aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos de que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por los dioses, y restablecieron el orden.

Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el derecho consuetudinario fijó por su parte reglas de refinada urbanidad, según las cuales, si alguno carecía de un vidrio de determinado color urgente para disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir inclusive a sus propios enemigos para que se lo prestaran, de acuerdo con su necesidad del momento, como sucedía entre las naciones más civilizadas.

Sólo el León que por entonces era el Presidente de la Selva se reía de unos y de otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco a lo suyo, por divertirse.

De esa época viene el dicho de que

todo Camaleón es según el color
del cristal con que se mira.


tomado de Bosque de Palabras

viernes, 29 de agosto de 2008

Credo -Julio Jauregui

Ilustración: Octavio Ocampo

Creo en el Dios de las gaviotas

que empuja las olas con su barba de sal

En las múltiples formas que tienen los niños

para sonreír y creer en la vida de muchos ojos

En el perfume de los fantasmas

cuando el soldado nacido a la intemperie

recuerda las canciones de su madre

y se olvida de la bayoneta

y de los grandes buitres condecorados.

Creo en los besos y los caramelos

que se olvidan sobre los asientos

Y también creo que este camino que me ha tocado

no es el mejor pero me gusta

Me acompañan las mujeres que enloquecen de amor

las manitas pegajosas de mis hijos

los grandes árboles de brazos erguidos

y ese montón de instantes

en que me he distraído inevitablemente

y de pronto travieso

con el traje desnudo de mi amada

y siento todo el cuerpo precipitado

como un pez en un tubo de ensayo.

Finalmente y antes de iniciar el testamento

quiero dejar constancia de que sigo creyendo

Y creo por más tierra que me echen encima

en las tarimas desgastadas por el viento

en los demonios olvidados

en el hambre demasiado temprana

en el dios del asombro

en las grandes arremetidas polvorientas

en las puertas cerradas de las alcobas

en las canciones de cuna

en los párpados cerrados con un beso

Para creer que algún día

se van a podrir los baúles del odio

y van a germinar las flores sobre el cementerio.


Julio Jauregui

sábado, 23 de agosto de 2008

Chiquilín de Bachín - Chabuca Granda

Chiquilín de Bachín
Tango

Música: Astor Piazzolla
Letra: Horacio Ferrer



Por las noches, cara sucia
de angelito con bluyín,
vende rosas por las mesas
del boliche de Bachín.

Si la luna brilla
sobre la parrilla,
come luna y pan de hollín.

Cada día en su tristeza
que no quiere amanecer,
lo madruga un seis de enero
con la estrella del revés,
y tres reyes gatos
roban sus zapatos,
uno izquierdo y el otro ¡también!

Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.

Cuando el sol pone a los pibes
delantales de aprender,
él aprende cuánto cero
le quedaba por saber.
Y a su madre mira,
yira que te yira,
pero no la quiere ver.

Cada aurora, en la basura,
con un pan y un tallarín,
se fabrica un barrilete
para irse ¡y sigue aquí!
Es un hombre extraño,
niño de mil años,
que por dentro le enreda el piolín.

Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.

NEGRA - Victoria Santa Cruz

viernes, 15 de agosto de 2008

Regalo de amores

Canción del compositor Juan Ladino nativo del Estado Lara, interpretada por Isumak Ladino y Rafa "Yuca" González en la guitarra.

lunes, 11 de agosto de 2008

Más sobre colibríes




Más sobre colibríes
en
Taller donde reparar alas de colibríes
en
Alejandra Gómez Montero

Siempre... Ella - Rafa "Yuca" González


Hombres y animales, machos y hembras, trazan su vida ganando territorios y poder, casi como una causa natural, según sus condiciones construyen el camino que recorrerán como vida hasta descubrir el último paso de su recorrido.
En este caso, se trata de “ella”. Su espacio, su dominio, son calles, callejones, caminos, casas, edificios y muchas escaleras. Valdría reconocer su gracia, agilidad y soltura, por lo conocida y popular que es entre todos quienes frecuentan cada lugar comprendido dentro de su resguardada extensión; ya que no posee atributos de grandiosa y espectacular belleza.
Pero, cuántas veces no es ella quien aparece en cualquier nocturno viernes mientras se desarrolla aquella espontánea conversación que raramente ocurre, aquella que se alimenta de recuerdos, o que saca confesiones entre amigos, luego de todos los sorbos provocados por el cierre de la semana de trabajo o sencillamente por no querer abrazar soledades solo. Cuántas veces, recostados de un carro, una pared o una cerca, la hemos visto llegar de la oscuridad saludando y brindando su alegre compañía, incluso a quienes no conoce, eso sí, por un rato nada más, porque siempre se va más rápido de lo que uno logra darse cuenta. Tal vez por el alcohol (nuestro).
Ella no permite alborotos ni incursiones de desconocidos dentro de su campo, si algo así pasa, inmediatamente sale a imponer lo que se ha sabido ganar por su forma de actuar con lo que le pertenece.
Ella tiene una falta, una falta que para cualquiera sería muy grave, pero al parecer, no tanto para ella. Ocurrió siendo pequeña, dicen que fue en una pelea. Pero desde ese momento asumió esa falta como parte de los tratos que da la vida, así que de las cuatro patas originales, se ha sabido incorporar a su propio andar desde ese momento sólo con las tres restantes, dos delanteras y la trasera derecha. Aquella trasera pata izquierda se extinguió en las fauces de aquel perro que no se atrevió a cazar esa pelea en estos momentos en que mejor puede defenderse. Ahora, por estos días, quizás esa falta también sea parte de su reconocimiento entre quienes la encuentran con más frecuencia.
Muchas conversaciones he inundado con lo que sé de ella, es parte de mis contados cuentos. La mocha, es ella la mocha. Con sus colores marrón y blanco repartidos en todo su pelaje sucio de tanta calle y lluvias.
La mocha, se adueñó de la calle, se hizo querer por niños, borrachitos y todo aquel que se entusiasmara con su presencia. Semejaba una especie de vigilancia, era la cuidadora del territorio con sus habitantes comunes, ahuyentaba a los perros desconocidos y era una gran acompañante de los nocturnos vaciadores de botellas, hasta la gota final que indica el tambaleante regreso a casa, y ella, se conformaba con una acera o debajo de cualquier carro para echar al descanso su asimétrico cuerpo.
Así era ella, la mocha, con más gracia que muchos que ostentan en la nada y no les falta una pierna.

sábado, 19 de julio de 2008

Regalos de amores - Juan Ladino

Ilustración: Lucrecia Chávez

Regalos de Amores.

La ciudad nos abraza encendida
Y a tu paso fragancia le dan
Los azahares que en tu cuerpo van
Jugueteando en la noche tranquila.
Esa luna, que nos mira sonriendo
En tu pelo se posa a escuchar
A mi alma que quiere volar
Anhelando ser de tu pensamiento.
Y yo, queriendo ser la noche, la luna
Azahar, cocuyo y miel para tu cielo
Esa luna, jugando en tu pelo
Mariposa radiante nocturna.
Y yo, queriendo ser la noche en colores
Para pintar por siempre en tus ojos
Mil palabras, mis flores de abrojos
Como simples regalos de amores.

Juan Ladino.

3 poesías de Carlos Drummond de Andrade

EL MUNDO ES GRANDE...

El mundo es grande y cabe
en esta ventana sobre el mar.
El mar es grande y cabe
en la cama y en el colchón de amar.
El amor es grande y cabe
en el breve espacio de besar.


LOS QUE SUFREN

Las plantas sufren como nosotros sufrimos.
¿Por qué no habrían de sufrir
si esta es la llave de la unidad del mundo?

La flor sufre, tocada
por la mano inconsciente.
Hay una ahogada queja
en su docilidad.

La piedra es sufrimiento
paralítico, eterno.

Nosotros -animales- no tenemos
ni siquiera el privilegio de sufrir.



VAMOS, NO LLORES...

Vamos, no llores...
La infancia se ha perdido.
La juventud se ha perdido.
Pero la vida aún no se ha perdido.

El primer amor ya pasó.
El segundo también pasó.
El tercer amor pasó.
Pero aún continúa vivo el corazón.

Perdiste a tu mejor amigo.
No realizaste ningún viaje.
No posees tierra, ni casa, ni barco,
pero tienes un perro.

Algunas duras palabras
en voz tenue, te golpearon.
Esas, nunca, nunca cicatrizan.
Sin embargo, ¿existe el humor?

La Flecha - José Emilio Pacheco

Ilustración: Luis Luksic

La Flecha

No importa que la flecha no alcance el blanco
Mejor así
No capturar ninguna presa
No hacerle daño a nadie
pues lo importante
es el vuelo la trayectoria el impulso
el tramo de aire recorrido en su ascenso
la oscuridad que desaloja al clavarse
vibrante
en la extesión de la nada.
José Emilio Pacheco

sábado, 28 de junio de 2008

Texto Pendejo - Facundo Cabral

Cada cantor es una buena noticia
porque cada cantor es un soldado menos
y por eso hay que cuidarse del que no canta
porque algo esconde.
Mi abuela decía:
habría que acabar con los uniformes
que le dan autoridad a cualquier
¿Qué es un general desnudo?
Y tenía razón, y tenía derecho a hablar de esto
por que estuvo casada con un coronel,
que era realmente un hombre valiente.
Solamente le tenía miedo a los pendejos.
Un día le pregunté por qué,
y me dijo por que son muchos.
No hay forma de cubrir semejante frente,
y por temprano que te levantes
a donde vayas ya estás lleno de pendejos.
Y son peligrosos por que al ser mayoría
eligen hasta al presidente.
Y los hay de todas las categorías,
por ejemplo está el pendejo informático
que es un pendejo computado
el pendejo burócrata
que es oficialmente pendejo
el pendejo optimista
que cree que no es pendejo
el pendejo pesimista
que cree que es el único pendejo
el pendejo esférico
que es pendejo por todos lados
el pendejo fosforecente
por que hasta de noche se ve
que por allá viene un pendejo
el pendejo de referencias
¿dónde está Alberto?, allá al lado del
pendejo de la chaqueta gris
el pendejo consciente
que sabe que es pendejo
el pendejo de sangre azul
que es hijo y nieto de pendejos
y el más peligroso de todos
el pendejo demagogo
que cree que el pueblo es pendejo.

sábado, 7 de junio de 2008

Práctica del Mundo - Eugenio Montejo

Mural de Oswaldo Guayasamín en la Plaza Caracas. Foto de GORGAL

Práctica del Mundo

Escribe claro, Dios no tiene anteojos.
No traduzcas tu música profunda
a números y claves,
las palabrasnacen por el tacto.
El mar que ves corre delante de sus olas,
¿para qué has de alcanzarlo?
Escúchalo en el coro de las palmas.
Lo que es visible en la flor, en la mujer,
reposa en lo invisible,
lo que gira en los astros quiere detenerse.
Prefiere tu silencio y déjate rodar,
la teoría de la piedra es la más práctica.
Relata el sueño de tu vida
con las lentas vocales de las nubes
que van y vienen dibujando el mundo
sin añadir ni una línea más de sombra
a su misterio natural.

Eugenio Montejo

jueves, 5 de junio de 2008

Poesía Matemática - Millôr Fernandes

Escher


En las muchas hojas
del libro de matemáticas
un Cociente se enamoró
un día dolorosamente
de una Incógnita.
La vio con su mirada innumerable
y la vio desde el ápice a la base:
Una figura impar;
ojos de robot, boca de trapecio,
cuerpo rectangular, senos esferoides.
Hizo de la suya una vida
paralela a la de ella,
hasta que se encontraron
en el infinito.
"¿Quién eres tú?" -indagó ella
con ansia radical.
"Soy la suma de los cuadrados de los catetos.
Pero puedes llamarme hipotenusa".
Y de hablar descubrieron que eran
(lo que en aritmética corresponde a las almas hermanas)
primos entre sí.
Y así se amaron
al cuadrado de la velocidad de la luz,
en una sexta potencia
trazando ,
al sabor del momento
y de la pasión,
rectas, curvas, círculos y líneas sinoidales
en los jardines de la cuarta dimensión.
Escandalizaron a los ortodoxos de las formas euclidianas
y a los exegetas del Universo infinito.
Rompieron convenciones newtonianas y pitagóricas.
Y en fin resolvieron casarse,
constituir un hogar,
más que un hogar, una perpendicular.
Invitaron como padrinos
al Polígono y a la Bisectriz.
E hicieron planos y ecuaciones y diagramas para el futuro
soñando con una felicidad
integral y diferencial.
Y se casaron y tuvieron una secante y tres conos
muy graciosillos.
Y fueron felices
hasta aquel día
en que todo se vuelve al fin
monotonía.
Fue entonces cuando surgió
El Máximo Común Divisor.
Ofreciole, a ella,
una grandeza absoluta
y la redujo a un denominador común.
Él, Cociente, percibió
Que con ella no formaba un todo,
una unidad.
Era un triángulo, llamado amoroso.
De ese problema él era una fracción
la más ordinaria,
Pero fue entonces cuando Einstein descubrió la Relatividad
Y todo lo que era espurio pasó a ser
moralidad
Como en cualquier sociedad.

Millôr Fernandes